LA VIVENCIA DE LAS PÉRDIDAS:
EL CICLO DE LA VIDA

Curso de especialización _

15 Y 16 DE OCTUBRE, 2016

PRECIO 180€

Docente: Teresa Barbena

 

La experiencia de la pérdida es inherente a la existencia humana, y a lo largo de nuestra vida son muchas las pérdidas que llegamos a experimentar: a causa de nuestra propia evolución perdemos la infancia y la juventud; por circunstancias diversas podemos perder la salud, el trabajo, la vivienda o la libertad, y sabemos que, en algún momento, el paso del tiempo se llevará a las personas que amamos, o nos arrebatará a nosotros mismos la existencia.

Las pérdidas desestabilizan emocionalmente, y pueden producir mucho dolor y sufrimiento. Transitar estas vivencias, en contacto consciente con todas las respuestas físicas y emocionales que emergen, permite que nuestro organismo pueda procesar el dolor, asumiendo la ausencia o la privación y conduciéndonos a la aceptación, es decir, a la experiencia de la vida tal como es en el presente.

En ocasiones nos resulta muy difícil renunciar a lo que hemos amado, a lo que amamos todavía, y tendemos a perpetuar el dolor por la pérdida porque sentimos ese dolor como el único nexo de unión con aquello que se nos ha hecho esencial:

No quiero que te vayas,
dolor, última forma
de amar, me estoy sintiendo
vivir cuando me dueles
no en ti, ni aquí, más lejos;
en la tierra, en el año
de donde vienes tú,
en el amor con ella
y todo lo que fue.
(…)
Tu verdad me asegura que nada fue mentira
y mientras yo te sienta,
tú me serás, dolor,
la prueba, a lo lejos
de que existió, que existe,
de que me quiso, sí,
de que aún la estoy queriendo.

-Pedro Salinas. No quiero que te vayas, dolor.-

Pero vemos también cómo el poeta alcanza, en algún momento, a encontrar consuelo en la memoria sensorial del cuerpo:

Hoy son las manos la memoria.
El alma no se acuerda, está dolida
de tanto recordar. Pero en las manos
queda el recuerdo de lo que han tenido.

-Pedro Salinas. Hoy son las manos la memoria.-

Este curso introduce la actitud y la perspectiva gestálticas en el abordaje de las pérdidas y las emociones y conflictos asociados, de modo que tanto los terapeutas que han de afrontarlas en la consulta con sus clientes, como los trabajadores de la relación de ayuda en sus respectivos ámbitos, adquieran la experiencia y la comprensión necesarias para ayudar a que lleguen a buen término los procesos de aceptación.

La Gestalt, que contempla las pérdidas como ciclos que se cierran y se abren en forma continua a lo largo de nuestra vida, pone mucho énfasis en la importancia de cerrar los asuntos inconclusos del pasado, de modo que podamos abrirnos a nuevas experiencias y fluir en la vida con esperanza, alegría y libertad.